Consejos para aplicar un tratamiento antical en mamparas de baño

Antes de sumergirnos de lleno en los consejos sobre cómo aplicarlo, os contamos qué es un tratamiento antical y porqué debéis tenerlo en cuenta a la hora de comprar una mampara.

El tratamiento antical forma una película invisible en el interior del cristal de la mampara, creando una capa imperceptible al ojo humano. El producto contiene un polímero fluorado en la superficie que reacciona tapando los poros del cristal, sellándolos, para que el agua resbale con facilidad, minimizando las incrustaciones de cal.

Decimos minimizar ya que el tratamiento antical no evitará que, de vez en cuando, tengáis que limpiar la mampara. Sí que dicha limpieza será mucho más sencilla y se realizará con menor frecuencia de no aplicar el tratamiento. Entre otras de sus funciones, los tratamientos antical protegen el cristal de la mampara, bien sea de cal, jabón o suciedad.

En la actualidad podemos encontrar mamparas con el tratamiento antical de mamparas ya incorporado. Si, por el contrario, queremos aplicarlo una vez tengamos la mampara instalada, lo haremos de forma manual.

A continuación, os contamos, paso a paso, cómo aplicarlo.

Cómo aplicarlo

Antes que nada, limpiaremos en profundidad la mampara. Se trata de un requisito imprescindible que garantizará la adhesión del tratamiento y su correcto funcionamiento.

Para su limpieza, recomendamos los productos de toda la vida: agua y vinagre blanco. Mezclaremos ambos componentes en la misma proporción. Con la ayuda de una esponja, bien empapada en la solución, frotaremos la superficie de la mampara con movimientos circulares. En aquellas zonas donde se resista la cal, frotaremos con mayor intensidad, incluso podemos ayudarnos de jabón neutro. Finalmente, limpiaremos bien la mampara únicamente con agua y la secaremos bien con un trapo, a ser posible de microfibra.

Llegados a este punto, aplicaremos el tratamiento antical. Para ello, nos ayudaremos de un paño seco en el que aplicaremos el tratamiento y lo distribuiremos por todo el cristal de manera uniforme. Tras esto, habrán de transcurrir al menos 10 minutos para que el tratamiento actúe. Para finalizar, volveremos a proceder con un paño seco para dejar bien limpia la mampara.

Recomendamos que hasta pasadas 8 horas desde la aplicación del tratamiento, la mampara no entre en contacto con agua y/o jabón.

Advertimos que el tratamiento antical no es de única aplicación, es decir, ha de renovarse cada cierto tiempo. Se estima que, en España, la durabilidad de los tratamientos antical alcanza los 5 años. Dicha durabilidad está sujeta a 3 condicionantes, los cuales marcan la diferencia en cuanto a la longevidad del tratamiento.

Calidad del fabricante: la calidad del producto dependerá de cada fabricante. Como en todo producto, podemos encontrarlos de muy buena calidad y otros de calidad baja. A mayor calidad, mayor vida útil tendrá el tratamiento antical. Si adquieres una mampara con el tratamiento ya incorporado, te aconsejamos que te informes de antemano de la calidad del fabricante. Los certificados de garantía del producto son el mejor aval de un buen antical.

En el mejor de los casos, los tratamientos antical pueden ser efectivos hasta 10 años, pero, como veremos a continuación, no solo es la calidad la que determina la durabilidad del producto.

Uso: La cantidad de agua y jabón que vertamos sobre la mampara es otro de los factores que influye en la vida del tratamiento antical. A mayor cantidad de uso, mayor desgaste. También influye la cantidad de cal del agua. No es lo mismo la cal que podemos encontrar en la zona del levante español, donde el agua contiene un número elevado de partículas de cal, que, en la zona de Galicia, en la que el agua presenta una proporción de cal muy inferior.

Mantenimiento: Como hemos mencionado anteriormente, dotar a nuestra mampara de un tratamiento antical no es sinónimo de no volver a limpiar nunca más. Seguiremos haciéndolo, de manera más esporádica, y emplearemos para ello los mismos productos que en el caso de carecer de tratamiento.

Consejos de mantenimiento y cuidados

Como adelantábamos en el punto anterior, un buen mantenimiento del tratamiento antical de la mampara es uno de los factores determinantes para que perdure durante años.

Los tratamientos que se comercializan y aplican hoy en día resisten prácticamente la totalidad de productos habituales de limpieza. Tus mejores aliados serán el agua y el jabón neutro para no dañar el cristal, ayudándote de una esponja suave y realizando movimientos circulares. Al acabar, seca los cristales con un trapo para eliminar las posibles manchas.

Deberemos evitar aquellos productos demasiado agresivos o corrosivos, como es el caso de los disolventes (alcohol, acetona…), el aguarrás o productos quitagrasas. Deja, también, a un lado productos como la lejía o el amoníaco. Aunque, si no te imaginas la limpieza sin estos dos últimos dado su alto poder desinfectante, puedes diluirlos en agua.

Evitaremos, también, servirnos de esponjas abrasivas que pueden dañar la superficie del tratamiento. En sustitución, podemos emplear una rasqueta limpiacristales. Los trapos de microfibra también son adecuados, pues ayudan a eliminar de manera rápida y sencilla cualquier resto de jabón adheridos a la mampara de forma suave.

Se recomienda, una vez por semana, una limpieza más a fondo, pero siempre dependerá del uso que le demos, así como la cantidad de cal contenida en el agua.

En definitiva, el mantenimiento de las mamparas con tratamiento antical es prácticamente el mismo que el de una mampara al uso, con la diferencia de que puedes prolongar el tiempo que pasa de una limpieza a otra.

El tratamiento antical es un buen remedio si tu rutina diaria te impide dedicar el suficiente tiempo a la limpieza de tu mampara. Con él, podrás permitirte no limpiarla con tanta frecuencia al tiempo que permanece en perfectas condiciones.

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