Bañera o ducha ¿cómo saber qué opción escoger?

La disyuntiva bañera o ducha encierra mucho más que una simple cuestión de gustos. Habla de una forma de ver la vida. La sociedad actual está inmersa en la denominada “cultura de la inmediatez”, nuestra rutina nos lleva a vivir con prisas al tiempo que anhelamos momentos de desconexión y relax.

La ducha es la gran abanderada de esta cultura. La bañera representa el refugio en el que escapamos por un rato de ese mundo en el que no dejamos de correr. Quizá, por ello, nos cueste tanto decidirnos. Pero, ¿y por qué elegir?

Os traemos un artículo en el que os contamos las ventajas y desventajas de la ducha y la bañera con el objetivo de facilitaros la tan ardua decisión, si es que no os decantáis, finalmente, por incluir ambas en vuestro hogar.

La ducha. Tu gran aliada en la cultura de la inmediatez

No hay nada como empezar el día con una ducha revitalizante. Los principales motivos por los que muchos usuarios se decantan por la ducha son: rapidez y dinamismo. En apenas 10 minutos, hemos conseguido cumplir con nuestra higiene diaria. En la actualidad, es un motivo más que suficiente como para incluirla en vuestro hogar. Además de estas dos grandes virtudes, la ducha también es sinónimo de:

Ahorro: Lo cierto es que hablamos con mucha frecuencia del ahorro que supone darnos una ducha frente a llenar la bañera y sumergirnos en ella, pero ¿somos realmente conscientes de las cifras? Mientras que llenar la bañera supone un gasto de entre 150 y 250 litros de agua, la ducha nos ayuda a rebajar tales cantidades, descendiendo a unas cifras de entre 50 y 100 litros.

Un gesto que, no solo juega a favor de nuestra economía sino, también, del medio ambiente.  Esto último nos conduce a su siguiente ventaja:

Sostenibilidad: De sobra es sabido que el agua es nuestro bien más preciado y muy limitado. Es por ello que debemos hacer un uso responsable y reducir el consumo de agua todo lo que esté en nuestras manos. Uno de los accesorios ideales que contribuyen a disminuir el consumo de agua son los perlizadores. De fácil instalación, suponen un pequeño gran gesto que os ayudará a ahorrar y a cuidar el medio ambiente.

Espacio: Hemos de ser conscientes del espacio del que disponemos y crear un equilibrio entre confort y funcionalidad. Los espacios pequeños pueden dar mucho juego si sabemos administrarlos.

Una buena manera de crear sensación de espacio en baños pequeños es mediante los platos de ducha enrasados a nivel de suelo. No solo es una opción que ofrece mayor seguridad, sino que, también, creará una sensación de amplitud muy gratificante. Si apuestas por esta opción, cada vez más en boga en todos los hogares por sus cualidades prácticas y estéticas, habrás de saber que su gran aliada es la mampara. De entre ellas puedes elegir fijas, con hojas correderas, abatibles… existe la mampara ideal para cada plato de ducha. Si quieres conocer todas las variedades y opciones que brindan las mamparas de baño, no dudes en pinchar en el enlace, encontrarás un amplio abanico de mamparas de todo tipo y diseños.

Mayor seguridad: Si convivimos con niños o personas mayores, la ducha es nuestra aliada en cuanto a seguridad. Si además queremos despreocuparnos por los posibles resbalones, hoy en día podemos encontrar platos de ducha antideslizantes, como los de piedra natural, resinas y cargas minerales.

La bañera. Tu remanso de paz

Hemos alabado las virtudes aparejadas a los platos de ducha. Pero lo cierto es que la bañera, aparte de contar con puntos positivos, tiene ese encanto que hace que cualquier baño luzca acogedor.

La bañera es sinónimo de juego en la infancia y de relax en la madurez. Un espacio que permite, en cualquiera de los casos, evadirse de lo que sucede fuera de las paredes de vuestro baño y sumergiros en vuestro mundo interior.

Entre las principales razones por las que queremos incluir una bañera en casa se encuentra:

Placer y relax: Tras un día repleto de ajetreo ¿a quién no le apetece un buen baño de agua caliente? Si elegís sumergiros antes de dormir, el baño es garantía de sueño relajado y reparador.

Bienestar: Además de la innegable sensación de paz que va ligada a darse un baño, existen estudios que consideran que el agua caliente puede ser beneficiosa para el sistema cardiovascular, favoreciendo, entre otras cosas, el flujo sanguíneo. Además, también tiene efectos positivos en el cerebro, beneficiando procesos tales como el aprendizaje y la memoria.

Ideal para bañar a los niños: A los niños les encanta ensuciarse, pero no tanto recibir una buena ducha. El baño puede ser un momento de placer y diversión para ellos, todo un mundo por explorar en el que pueden seguir jugando. Para los padres, la bañera ofrece más comodidad y facilidad que la ducha a la hora de bañar a los más pequeños.

Calidez y decoración: Si te gusta el diseño y la decoración de interiores, la bañera da un toque muy elegante a cualquier baño. Las tendencias vintage o retro son las preferidas, junto con el estilo minimalista, aunque podéis encontrar de todo tipo y diseños.

Como habéis comprobado, lo cierto es que tanto la bañera como la ducha tienen sus pros y sus contras. Cada una nos ofrece dos formas distintas de afrontar el día, en cierto modo, serán vuestras necesidades las que os harán que decantaros por una u otra.

Lo ideal, si vuestro hogar os lo permite, sería aunar las dos, algo común en las casas que cuentan con más de un cuarto de baño. Existen trucos y diseños que permiten incluir ambas en un mismo espacio, sin necesidad de renunciar a una de ellas. En tal caso, la mampara volverá a ser vuestra gran aliada a la hora de definir los diferentes espacios.

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